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Orwell y los cuerpos mutilados de las niñas

Hay órganos del cuerpo de la mujer que en nuestra sociedad no existen durante la infancia. Desde que nacemos, nuestros padres nombran nuestra nariz, corazón, brazos, estómago, ombligo, culo y, con menos frecuencia, también nuestra vulva, pero en pocas familias se hace lo mismo con el clítoris, los labios, la uretra, la vagina, el útero o los ovarios. Las mujeres cercanas tampoco nos han mostrado esas partes del cuerpo ni nos han animado a conocerlas ni a valorarlas. Durante la infancia son órganos que simplemente no existen.

Resulta bastante extraño, porque las niñas pequeñas sienten plenamente estos órganos ya que cuando nacen no hay ninguna barrera cultural que obstruya su comunicación con todas las partes de su cuerpo. Sienten el cosquilleo que se despierta en su clítoris, labios y entrada de la vagina cuando se limpian la vulva en la ducha, cuando suben a una bici, cuando se friegan en un cojín o cuando se acarician esa zona. Sienten como el útero les palpita con placer cuando trepan por cuerdas, árboles y porterías, cuando hacen abdominales en clase de educación física, cuando bailan o balancean la pelvis.

Pero esta conexión se va taponando con las miradas de desaprobación de los adultos y con modelos maternos que obvian estas partes del cuerpo y las sensaciones que emanan de ellas. Y los órganos sexuales van desapareciendo en el silencio hasta que se diluyen en palabras generales como vulva (para los órganos sexuales externos) o barriga (para los órganos sexuales internos), en el mejor estilo de la neolengua de Orwell: lo que no forma parte de la lengua no puede ser pensado ni sentido, simplemente deja de existir.

En algún momento de la infancia o en plena pubertad oiremos nombrarlas por primera vez. Tal vez nos den una clase magistral de biología bien alejada de nuestra realidad sobre los órganos que tienen que ver con la reproducción. Tal vez escuchemos algún otro órgano en boca de un compañero o compañera que bromea con palabras prohibidas sin saber qué significan exactamente.

Y a partir de esta pobre primera vez, empezaremos a rehacer el mapa de nuestro cuerpo, sin poder llegar a recuperar nunca esos años de silencio y quedando marcadas para siempre en la relación que mantenemos con nuestros órganos sexuales. Por eso tantas mujeres modernas aun no sabemos casi nada sobre algunos de los principales órganos sexuales y sus fluidos (como el útero y la menstruación, el cuello del útero y el flujo vaginal o la glándula de Skenne y la eyaculación femenina) y seguimos sufriendo un bloqueo con nuestro potencial intuitivo, de sentir placer y de volar a otros estados de conciencia, que nos mantiene sumidas en el desconocimiento, el miedo y el enojo con partes esenciales de nosotras mismas.

Artículo publicado en el semanario La Directa

Publicado en Infancia | 4 comentarios

Andamos flojas con el flujo

Desde la pubertad convivimos con el flujo vaginal. Sin embargo, sabemos muy poco de él puesto que, de manera similar a lo que sucede con la regla, nadie nos ha iniciado de forma amorosa en sus misterios, evitamos tocarlo y no nos interesamos en descubrir sus características y variaciones.

Esta falta de interés se remonta al desconocimiento general y la mala fama de esta parte de nuestra vagina. Muchas mujeres nunca habíamos oído hablar del flujo antes de su primera aparición en nuestras braguitas. Así, la escena de la niña que se asusta con el sangrado de la primera menstruación es totalmente actual si pintamos la sangre de blanco. La mayoría de las mujeres ignoramos esta parte de nosotras mismas, asociándola con ideas de suciedad y mal olor y este silencio es el que transmitimos a nuestras hijas.

En nuestro país, se promocionan los salvaslips para ser utilizados durante todo el ciclo menstrual (es decir, cada día durante 35 años, ¡qué negocio!) y así “sentirte más limpia y fresca”. Paradójicamente, la mucosidad vaginal tiene un papel crucial en mantener esta entrada al interior del cuerpo bien limpia de patógenos.

En algunas culturas, estas percepciones negativas sobre el flujo se extreman hasta el punto de que las mujeres se aplican duchas vaginales y desodorantes íntimos o emplean productos para secar por dentro la vagina. Estos productos, igual que los tampones, dañan la mucosidad vaginal y su eficaz sistema de defensa.

El flujo vaginal no sólo sirve para mantener limpia la vagina y los órganos sexuales internos, sino que una parte del flujo, el moco cervical, sirve para cerrar y abrir la puerta de entrada y salida al útero: el cuello del útero. El moco cervical cambia según si el cuello del útero está abierto o cerrado. I sólo se abre unos días antes y durante la ovulación (para permitir la entrada de espermatozoides) y justo antes de la menstruación (para permitir la salida de la regla). Durante el embarazo, se genera un gran tapón mucoso en el cuello del útero para mantener la puerta bien cerrada que no se deshace hasta el momento del parto para que salga la criatura.

De este modo, el aspecto del flujo vaginal nos informa de en qué momento del ciclo menstrual estamos (preovulación, ovulación o premenstruación) hecho que nos permite coordinar nuestras actividades con las características físicas, mentales y emocionales que predominan en cada fase del ciclo y saber si estamos fértiles o no. Finalmente, un buen conocimiento del aspecto y olor de nuestro flujo nos facilitará el darnos cuenta de posibles infecciones de transmisión sexual.

Hace falta re-significar esta parte de nuestro cuerpo y darle la importancia que tiene para nuestro bienestar físico y emocional. Desde la pubertad deberían enseñarnos a reconocer los diferentes tipos de flujo y los estados físicos, mentales, emocionales y de fertilidad que le están asociados.

Artículo publicado en el semanario La Directa

Autora: Anna Salvia

Traducción: Yaiza Blanch

Publicado en Adolescencia, Ciclo Menstrual, Ciclo Reproductivo, Infancia, Madurez, Menopausia | 2 comentarios

Documental de TV3 sobre el cicle i la menopausa

quèquicomUs deixo el link a un documental que aquesta tardor va emetre el programa “QUÈQUICOM” de TV3 sobre el cicle menstrual (per veure’l clica sobre la imatge o segueix el link del final de l’article).
Estic molt feliç de que aquest tema s’hagi exposat en un mitjà com TV3 i tot i que en alguns punts no estic dacord (sobretot en l’últim apartat, sobre la menopausa, i la conclusió final), em sembla interessantíssim que es trenqui el tabú, que es descrigui de forma molt didàctica la fisiologia del cicle, s’expliquin els canvis globals que comporta el cicle i es parli del moc cervical i del coll de l’úter (amb imatges de la gran web beautifulcervix.com!).
També m’han agradat molt els testimonis que inclouen ja que representen molt bé el tipus de comentaris que em trobo en el meu dia a dia professional i que m’encoratgen a seguir treballant perquè, com diu el documental, la regla deixi de ser una “molèstia” i les hormones sexuals les que “ens juguen males passades”, i, tot entenent com funciona el cicle menstrual i cooperant amb ell, es converteixin en els nostres aliats!
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Acompañar la sexualidad de los peques

Estoy en la bañera con mi hija de ocho meses, una tarde de principios de verano. Aun no gatea pero ya tiene plena movilidad en el medio acuático. Nos hemos bañado juntas decenas de veces, aunque no ha sido hasta hoy que se ha lanzado a explorarlo. Yo no soy consciente de lo que está a punto de pasar, ni siquiera me lo he planteado nunca.

De repente avanza hacia mí y en milésimas de segundo comprendo que va decidida a investigar mi pubis. El tiempo parece detenerse, no por la lentitud propia de una bola curiosa recién aterrizada en la Tierra, sino porque el pánico se apodera de mí. El primer impulso que invade todo mi cuerpo es apartarla, desviar su ruta con alguna maniobra improvisada evitando, a toda costa, que acceda a mi vulva y vomitar un explosivo “¡¿Pero qué haces?!”. Me sorprendo con esta reacción visceral a punto de manifestarse tan antagónica a la persona que creía ser.

Esta historia se repite con múltiples variables: en lugar de una vulva hay el pene del padre, o un niño de dos años que explica a su madre las divertidas y placenteras formas por las que transita su pene (con palabras entrañables como “se ha puesta contenta”, “está gordita”,…), o una niña de cinco años que se friega alegremente sobre un cojín en el parvulario, o un grupito de niñas y niños de unos tres años sorprendiéndose por las formas y sensaciones de sus cuerpos desnudos o un lactante que tiene una erección mientras toma el pecho.

Lo que une todas estas situaciones no es otra cosa que el choque de un adulto con la expresión de una sexualidad que no concebía en una niña o un niño y delante de la cual, en el caso de que hubiera sido conocedor, no se hubiera esperado reaccionar de una manera tan visceral, emocional y, en algunos casos, paralizante.

Detrás de estas reacciones caricaturescas hay muchos adultos que no experimentamos estas vivencias porque nuestros padres las reprimían. También estamos los que exploramos nuestra sexualidad a escondidas o con un fuerte sentimiento de culpa. A los que hay que añadir, los profesionales que no recibimos ninguna formación al respeto, hecho que nos predispone a pensar que la sexualidad aparece en la pubertad en lugar de que es inherente al ser humano, siendo sus manifestaciones las que varían a lo largo de la vida.

Del otro lado, hay una sexualidad que, desde que muchas familias hemos dejado de reprimir el contacto con los genitales, se está expresando en esta etapa como no lo había hecho en las pasadas generaciones. Aun así, el modelo represivo de nuestros ancestros aparece en nuestras reacciones automáticas y la mayoría nos sentimos perdidos, pues no tenemos conocimientos sobre el tema, no sabemos qué se supone que experimentan las niñas y niños ni como acompañarlo.

Los peques nos están enseñando a vivir una sexualidad inocente y espontanea, libre de culpa y represión. Aprender a acompañarlos pasa por abrirnos al cambio revisando qué es para nosotros la sexualidad y cómo la vivimos. ¿Te atreves?

Artículo publicado en el semanario La Directa

Autora: Anna Salvia

Traducción: Yaiza Blanch

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Luna llena: Superwoman y sus resacas

Ayer 30 de septiembre nos acompañó una luna llena preciosa, tan perfecta, tan luminosa, que parecía que con ella todo fuera posible. Así que hoy quiero contaros lo que nos ocurre a algunas mujeres que amamos la energía de la fase de apertura del Ciclo Menstrual, que es muy parecida a la de la luna llena.

Y es que en las fases de apertura (la Arquera y la Madre, la preovulación y la ovulación) sentimos que podemos con todo, que no hay montaña suficientemente alta para nosotras, que tenemos energía de sobras para trabajar, cuidar de los hij@s, amar a nuestra pareja, tener la casa arreglada, y aun nos sobra para tomarnos un té con una amiga e ir al gimnasio. ¿Os suena?

Pues si, es el ideal de mujer occidental, la que queremos ser todas, la mujer moderna, la de la tele y las revistas, y, en muchos casos, la que creemos ser, mi Auténtico Yo (ejem…las otras, las del resto del mes, son versiones imperfectas de mi misma).

Así que cuando llegan esos días después de la regla en los que la energía aumenta y nos convertimos en la Superwoman, algunas nos embriagamos y perdemos el control. Las consecuencias: las mismas que después de pasarse con el alcohol o las sustancias estimulantes (cocaina, speed, etc.), una gran resaca cuando entramos en la fase de la Hechicera y la Bruja ( premenstruación y menstruación), con fuerte malestar tanto físico como emocional.

Por ejemplo, me siento una supermujer capaz de todo y me apunto a ioga, me comprometo a hacer meditación cada día, empiezo una dieta, organizo una salida a la montaña con los amigos, me ofrezco a organizar la fiesta sorpresa de una compañera de trabajo y… al cabo de una semana…no tengo energía para hacer casi nada de lo que había emprendido con tanta ilusión, mis ánimos caen, me siento una mierda, ¿dónde están mis superpoderes?

Con el tiempo, algunas mujeres que nos embriagamos con la energía de la  Sueperwoman acabamos sintiéndonos más cómodas en las fases de recogimiento, allí estamos a salvo…

En cualquier caso, vale la pena conocer y aprender a manejar los poderes de las fases de apertura para que no sean ellos los que nos controlen a nosotras!! Y un secreto: tenemos superpoderes durante todo el Ciclo, lo que pasa es que algunos no los reconocemos…

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Sobre una revolución menstrual: la copa

La menstruación es uno de los procesos humanos sobre el que las culturas patriarcales han cargado más tabúes. A lo mejor se debe a que es una manifestación material y periódica de la sexualidad de la mujer. Y la sexualidad de la mujer uno de los mayores campos de batalla en la domesticación humana, puesto que a parte de ser clave en la “producción” de nuevos seres humanos, nos conecta directamente con nosotras mismas y con nuestras necesidades y deseos, por lo que nos hace menos manipulables.

En nuestra cultura, el tabú ha mutado hacia la invisibilización y la ocultación. Las campañas publicitarias de compresas y tampones ilustran e intensifican este deseo de que nadie note que tengo la regla (a poder ser, ¡ni yo misma!). Del mismo modo, en las producciones artísticas de nuestra cultura (películas, canciones, novelas, etc.) encontramos muy pocas referencias y la mayoría negativas a este fenómeno que ocupa, de media, una quinta parte de la etapa fértil de las mujeres. ¡Es como si no existiera!

Esta cultura de invisibilización se materializa en la atención que dedica cada mujer a su propia regla. En general, el desconocimiento que tenemos de este fluido corporal es estremecedor. ¿Qué sabemos sobre su textura, densidad, color, olor, sabor, cantidad, durada? ¿Y sobre cómo estas cualidades varían durante una misma regla o respeto a ciclos anteriores? No le dedicamos ni un segundo, sencillamente queremos que desaparezca y las compresas y tampones son un aliado diseñado para no tener que tocarlo ni verlo.

Sin embargo, en los últimos años, algunas mujeres hemos empezado a utilizar un nuevo y revolucionario producto de gestión del sangrado: la copa menstrual. Revolucionario no sólo por cuestiones de salud, ecológicas o económicas, sino porqué nos obliga a entrar en contacto directo con nuestra menstruación y nuestra vagina.

Nos invita a descubrir que la regla huele bien (el olor que conocíamos era el de la sangre en un medio húmedo y caliente en el que proliferan los microorganismos), tiene una gama de colores intensos y bonitos y su densidad y cantidad varían según el día y el ciclo.  Del mismo modo, al introducir y sacar la copa, entramos en contacto con nuestra vagina y poco a poco vamos tomando  conciencia de sus formas y de los músculos que nos ayudan a expulsarla. De esta manera, vamos aprendiendo a querer esta parte bonita y saludable de nosotras mismas.

Las repercusiones del uso de la copa en la sexualidad de la mujer son gigantes. Desdibuja el tabú menstrual animándonos a empezar a escuchar nuestro ciclo menstrual y nos hace contactar con una parte censurada y menospreciada de nuestro cuerpo, aprendiendo a moverla a conciencia. Y a partir de aquí, abre muchas puertas hacia el autoconocimiento, el compartir saberes y el cambio social.

Artículo publicado en el semanario La Directa

Autora: Anna Salvia

Traducción: Yaiza Blanch

Publicado en Adolescencia, Ciclo Menstrual, Menopausia | 3 comentarios

Donaciones a Bibliotecas

biblioViaje al Ciclo Menstrual se muere de ganas de estar al alcance de cualquiera, así que ¡¡estoy haciendo donaciones a las bibliotecas que me lo piden!!

Tengo un número limitado de ejemplares para donar, y lo haré por orden de petición, así que si trabajas o eres un usuari@ implicado con el crecimiento de la biblio de tu barrio ponte en contacto conmigo lo antes posible.

De momento ya lo podéis encontrar en las bibliotecas de la provincia de Barcelona, Bizkaia, Girona, Navarra y Sevilla.

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¡Pon un espéculo en tu vida!

¿Qué es un espéculo?espéculo viaje al ciclo menstrual

El espéculo vaginal (del latín speculum, espejo) es un instrumento que permite abrir la vagina para poder observar su interior y el cuello del útero.

¿Para qué sirve?

Al ginecólogo/a: para realizar exámenes o procedimientos diagnósticos y terapéuticos a través de la vagina.

A las mujeres: para hacernos autoexámenes de la vagina y cuello del útero.

¿Por qué deberíamos usarlo las mujeres?

1- para conocer nuestra vagina y cuello del útero en un estado de salud e integrarlo en nuestra cotidianidad. Romper la barrera que nos separa de ellos y empezar a notar lo que ocurre, tanto el dolor como el placer.

2- para conectar con esa parte de nuestro cuerpo, que habitualmente es una zona que no notamos ni nos pertenece (sino que pertenece a nuestro ginecólogo o a nuestras parejas). La primera vez es súper especial, porque es como entrar en un mundo nuevo y vetado: ¡mucho más efectivo que leerse miles de artículos sobre sexualidad femenina!

3- para observar, entender e integrar los cambios que nuestro aparato sexual vive en cada fase del ciclo menstrual, el ciclo de reproducción o el ciclo vital, y relacionarlo con nuestros cambios a nivel emocional, mental, físico, intuitivo y sexual.

4- para detectar posibles anomalías cuando sentimos algo fuera de lo habitual (sin pretender sustituir el diagnóstico médico, simplemente observarlo cómo cuando tenemos una molestia o dolor en cualquier parte de nuestro cuerpo).

5- para familiarizarnos con él, aprender a relajarnos y abrir y cerrar la vagina para que entre, y así perder el miedo a las revisiones ginecológicas.

¿Qué necesito para hacerme un autoexámen?

– Un espéculo (puedes comprarlo aquí).

– Una linterna.

– Un espejo.

– Un sitio tranquilo en el que nadie te vaya a molestar.

¿Cómo lo hago?

0. Aprende a abrir y cerrar el espéculo.

1. Estírate con la espalda un poco inclinada hacia delante (puedes ponerte cojines), abre las piernas y dobla las rodillas

2. Si estás seca, puedes humedecer el espéculo y la entrada de tu vagina con saliva, agua o lubricante acuoso (si le pones mucho no verás bien). También puedes hacerte unas caricias y autoestimularte un poquito para relajarte y abrir la vagina.

3. Introduce el espéculo en la vagina cerrado y con la parte por donde se sujeta del lado de uno de los muslos. Entra suavemente y poco a poco, sin forzar, deja que la vagina se vaya acostumbrando a cada nivel y que se vaya abriendo.

Si encuentras resistencias para, respira hondo y relájate. Puedes volver a intentarlo al cabo de unos minutos o dejarlo para otro día. Es cómo las primeras veces que tienes relaciones con penetración, un día entra un poquito, otro día un poquito más, sin forzar y respetando tus ritmos.

4. Cuando ya esté dentro gíralo hacia arriba 90 grados y ábrelo poco a poco. De nuevo no tengas prisa y deja que la vagina vaya acostumbrándose a la apertura. Finalmente fija el espéculo para que no pueda cerrarse.

5. Coloca el espejo en una posición que te permita ver el interior de la vagina e ilumina el interior con la linterna. Si no ves el cuello del útero, ve moviendo ligeramente el espéculo, puedes retirarlo un poco, y los músculos abdominales (para mover el útero).

6. Cuando hayas termminado retira el espéculo sin cerrarlo y lávalo con agua y jabón.

 ¿Qué observaré?

Día 1 de un cilco de 32 días

Día 1 de un cilco de 32 días
http://www.beautifulcervix.com

cuello del útero

Día 14

cuello del útero

Día 26

En primer lugar verás el canal vaginal: arriba y abajo está sujeto a los brazos del espéculo (es liso y brillante por el plástico) y por los lados las paredes de la vagina se ven rugosas y rosadas.

espécul cuerpo

En el autoexamen las manitas del espéculo miran para arriba y no existe el instrumento marrón que se aprecia en la imagen.

Al fondo puede que veas, como en las fotografías, el cuello del útero. Sobresale dentro de la vagina y se parece al glande del pene. Puede ser que un día veas el agujero y otro no, porque el cuello se mueve en función del momento del ciclo en el que estás y de la excitación sexual. Por esta razón, a veces estará más cerca o más lejos de la entrada de la vagina.

Alrededor del agujero, en el canal vaginal y en el espéculo seguramente puedas observar moco cervical y menstruación en el caso que tengas la regla. En las imágenes anteriores puedes ver: menstruación en el día 1, moco fértil o tipo E en el día 14 y moco infértil o tipo G en el día 26.

¿Mejor en grupo?círculo mujeres

En esta última mitad de siglo, muchas mujeres nos hemos reunido en grupos para conocer juntas nuestro cuello del útero. Es una experiencia única en la que desde el respeto a la intimidad de cada una nos abrimos a conocer una parte tan íntima como tabú de nosotras mismas compartiendo la experiencia con otras mujeres.

Si quieres montar un grupo con tus amigas y que os guíe y acompañe en esta experiencia tan transformadora ponte en contacto conmigo: anna.salvia.ribera@gmail.com.

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¡¿Que viaje a dónde…?!

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